Muchas personas se arrepienten después de haberse tatuado y buscan desesperadamente una solución rápida, sin efectos secundarios para desaparecer ese símbolo, imagen o frase que una vez les gusto tanto. Antes el único método disponible para eliminar los tatuajes era con ácidos o cirugías muy agresivas, el tatuaje se quitaba pero las cicatrices eran muy visibles y antiestéticas.

Actualmente, con varias sesiones de láser se puede lograr el objetivo de  eliminar tatuajes de diferentes tamaños y colores. La luz del láser vaporiza y/o fragmenta el pigmento del tatuaje, el cuerpo absorbe esa tinta fragmentada naturalmente y el color desaparece gradualmente en las siguientes semanas. Se obtienen mejores resultados en tatuajes de colores oscuros, negro y rojo especialmente. Las sesiones se realizan cada 4 ó 6 semanas. Con un tiempo de recuperación aproximado de 10 días. El resultado estético es muy satisfactorio porque se observa la desaparición progresiva del tatuaje.  El tratamiento con láser es muy poco doloroso.

Recuerda que el tatuaje que te hiciste no tiene que acompañarte toda la vida.